lunes, 26 de agosto de 2013

La pequeña detective

Cuando de pequeña me preguntaban “Pati, ¿qué quieres ser de mayor?” siempre respondía que escritora detective. Lo decía convencida y mi vocación era tan fuerte que todos sonreían y pensaban que era cosa de la poca edad y que ya se me pasaría.

Aprendí de los grandes. Holmes, Hércules Poirot y la señorita Marple fueron mis primeros maestros y con ellos debajo del brazo deambulaba por los rincones, usando mis pequeñas células grises y encontrando todo lo que se perdía en casa: gafas, llaves, nada se me resistía. Incluso descubrí el lío de mi abuelo con la vecina… Aunque jamás se lo conté a nadie. 

A los doce años escribí mi primer relato serio, “El hombre de la linterna”, desmontando la leyenda urbana del barrio. Las luces que parpadeaban desde la ventana de la casa abandonada no eran cosa del espíritu de un niño asesinado sino del padre de mi vecino Arturito, que era un cachondo y nos aterrorizaba con su linterna por las noches.

Después de ese éxito, mi abuelo, tal vez sospechando que la niña sabía más de la cuenta, decidió que mis lecturas tenían que evolucionar y me regaló el libro que lo cambió todo, “Los tres mosqueteros”. Me enamoré de D’Artagnan. Sherlock y sus colegas quedaron olvidados en la estantería de mi habitación y pasé el resto de mi vida buscando a mi capitán. 

Con los años lo encontré, pero ya no era un valiente mosquetero sino el Cardenal Richelieu. No me sorprendió porque tampoco yo era Constanza; la vida me había convertido en Milady de Winter. Pero ésa... es otra historia…




Luz Casal – “Entre mis recuerdos”

3 comentarios :

  1. Te has desprendido de una parte muy importante de tu infancia para que te conozcamos mejor. Te felicito por tu valentía.
    Los recuerdos son muy importantes en la vida de un adulto. Está claro que tienes vena de detective en muchos de tus relatos.

    El hombre de la linterna hay que conservarlo como oro en paño. Besos!

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    1. Recuerdos, que nos anclan a nuestras raíces para que en las ramas crezcan sueños e ilusiones...
      Un beso muy fuerte.

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  2. Enhorabuena, Patricia. Esa niña tan interesante que has creado es la amiguita o la hija que todos hubiéramos querido tener. Un saludo.

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