domingo, 6 de octubre de 2013

La cazadora



Cuando el jefe de la tribu la llamó y le ofreció el puesto de jefe de cazadores creyó que soñaba. Era un puesto de hombres pero nadie como ella, le reconoció, sabía encontrar el rastro del venado y obtener las mejores piezas con un solo tiro de su arco.
Su pago sería un gran tipi que empezarían a construir al año siguiente, cuando hubieran reunido pieles suficientes para cubrirlo.
Con gran ilusión comenzó su misión, guiando a los cazadores por praderas y bosques, obteniendo grandes y hermosas piezas de caza que colmaron las necesidades de la tribu durante todo el invierno.
Llegó la primavera y vio entusiasmada que empezaba la construcción de la tienda. Pero el jefe la llamó y le comunicó que ésa no era la suya. Tenían que instalar antes a un nuevo chamán; pero al año siguiente le tocaría a ella el mejor tipi que se hubiera levantado nunca en el poblado.
Pasó el verano, otra estación invernal y contempló estupefacta que los hombres se dedicaban a ampliar la tienda del brujo. Fue a pedir explicaciones al jefe de la tribu y la echó sin contemplaciones. ¡Cuando se pueda!, le gritó.
Ella, sabiendo lo importante que era la caza para la supervivencia de su pueblo, supuso que sus compañeros, al conocer la injusticia, la apoyarían. Pero nada de eso ocurrió. El joven chamán les había encandilado con su verborrea sin significado y sus promesas de vidas en praderas celestiales.
Abatida decidió vengarse. Subió a la montaña sagrada buscando el consejo de los verdaderos dioses y esperó. Al anochecer un águila se posó sobre su brazo y la miró fijamente a los ojos. Comprendió.
Bajó, recogió su arco y las flechas y se marchó sin mirar atrás ni decir adiós. Ésa era la mejor venganza.


Tom's Cabin - "The brave"

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