miércoles, 23 de abril de 2014

Peregrina

Mi agradecimiento a Heraldo de Aragón por haber seleccionado este relato como ganador de su VIII Concurso de Relato Breve, con motivo del Día del Libro.

http://www.heraldo.es/noticias/ocio_cultura/cultura/2014/04/23/peregrina_maria_jesus_pueyo_ganador_del_concurso_relato_breve_heraldo_es_283638_308.html

Fotografía de Katharine Cooper


Le he robado el coche y sé que me denunciará. Pero no habrá auto de ejecución que me detenga porque, cuando se dé cuenta de mi huida, ya estaré muy lejos.

Autovía de Huesca hacia adelante, deprisa, con el maletero vacío y el alma llena de esperanza. Ya veo la sierra. El Gratal me sonríe desde lejos y oigo cómo me grita: “¡Vuela! ¡Corre!” Y yo acelero con las ventanillas bajadas, dejando que el cierzo me alborote las ideas.

Subo el Monrepós y tomo las curvas con los ojos cerrados para dejar que el desamparo se disuelva en la marea de mi rabia. Porque la resignación y el miedo se han quedado encerrados en esa casa, con él.

Ahí está el Somport. Atravieso el túnel como una exhalación y, a la salida, siento que he cerrado la puerta del infierno. Aparco a un lado de la carretera y, con un leve empujón, impulso el coche, su mayor tesoro, barranco abajo. Y con una inmensa sonrisa emprendo el peregrinaje hacia un lugar en el que, subida a mis escombros, pueda volver a mirar la vida desde arriba.  



Chambao & Nneka - "Ahí estás tú"

miércoles, 16 de abril de 2014

Seremos leyenda

Relato finalista en el IV Concurso de Microrrelatos "La calle de todas", organizado por la FABZ - Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza. 

Operarios de la Fundición Averly - Zaragoza, 1905

El cierzo nos delata. Cuando sopla fuerte arrastra nuestras risas y se pueden escuchar a varios metros de la fábrica.

Pero hubo un tiempo en el que creí que jamás podría volver a reír. La mujer del patrón vino un día a buscarme, tras un accidente en la fundición. Llegué con ella y tu mejor amigo me abrazó llorando. Grité tu nombre pero no viniste y tuvieron que sujetarme para que no fuera a buscarte al taller.

Unos días después volví y te descubrí en el jardín, sentado en aquel banco donde me esperabas siempre para reñirme por llegar tarde a buscarte. Todas las tardes, a la misma hora, seguí acudiendo para contarte cómo me había ido el día. Hasta que pude quedarme contigo para siempre, los dos juntos riéndonos sin fin.

Ahora quieren derribar parte de nuestra alma. Eso dicen los que llevan meses viniendo por aquí, entrando por los talleres, por la casa, pisoteando el jardín, sin ningún respeto a lo que fue más que una fundición, el orgullo de los patronos y de todos sus trabajadores, nuestro hogar desde hace tantos años.

Pero ésta es una ciudad heroica e inmortal y hay quienes no olvidan lo que fuimos y luchan para expulsar al invasor. Cómo nos emocionamos cuando vinieron un día de viento a abrazar todo el perímetro de la finca. No nos vieron pero también nosotros nos unimos a la cadena humana riendo, dejando que el cierzo transportara nuestra voz. 
Y sé que lo conseguirán, nos salvarán, y nosotros, los fantasmas de Averly, seremos leyenda.



Averly existe realmente en Zaragoza y necesita nuestra ayuda

http://www.lanuzacascoviejo.es/salvemos-averly/
Abre la puerta y entra en su historia 
¡Salvemos Averly!



jueves, 10 de abril de 2014

Miradas prohibidas

 

Todas las tardes, en cuanto empieza a anochecer, salen de sus cuevas y se lanzan al mar.
Madre dice que no debemos acercarnos a la valla ni mirarles porque, si posan sus ojos sobre los nuestros, quedaremos hipnotizadas y a su merced.
Pero no puedo evitar dejarme llevar por la fascinación que me provocan sus miradas color prohibición. Y hoy, bajo los últimos rayos del sol, escucho por primera vez el canto de los hombres pez llamándome por mi nombre.  


Jewel - "Who will save your soul"

sábado, 5 de abril de 2014

Páginas de mi vida



Yo tenía una granja en África, en lo alto de una montaña mágica, donde las cumbres eran borrascosas…
Antes, cuando fui mortal, había vivido en una ciudad de cristal, en una casa desolada que abandoné tras el sueño de una noche de verano, siguiendo el rumor del viento en los sauces.
Llegué a las nieves del Kilimanjaro y encontré el jardín olvidado de mi vida querida. Confieso que he vivido en busca del tiempo perdido, atrapando las partículas elementales de la espuma de los días.
Una mañana, tras mil y una noches, escuché el grito de la lechuza que me dijo que había un marinero en tierra que, con diez cañones por banda, viento en popa a toda vela, podía llevarme a la isla del tesoro. Me dejé tentar por las doradas manzanas del sol, me transformé en la mujer del pirata, hija de la fortuna, y dejé de ser la dama de las camelias.
Ahora regento el club de la buena estrella, un lugar en el que celebro el desorden de tu nombre y, donde, si vienes, descubriremos juntos los juegos de la edad tardía.


Lisa Hannigan - "Lille"

jueves, 3 de abril de 2014

Las huellas de la vida

La toilette - María Blanchard

Publicado en Cincuenta Palabras: http://www.cincuentapalabras.com/2014/02/las-huellas-de-la-vida.html


Contempló el espejo: la imagen de la desolación. Canas, varios cientos sobre su pelo antes azabache. Patas de gallo, un corral lleno. Arrugas, en proyecto. Ojeras, relucientes. Palidez, como la luna de abril. Y, a pesar de todo, era ella, sin ninguna duda. Se contempló un momento más y sonrió. 



Brune - "Un cheveu blanc"