jueves, 10 de abril de 2014

Miradas prohibidas

 

Todas las tardes, en cuanto empieza a anochecer, salen de sus cuevas y se lanzan al mar.
Madre dice que no debemos acercarnos a la valla ni mirarles porque, si posan sus ojos sobre los nuestros, quedaremos hipnotizadas y a su merced.
Pero no puedo evitar dejarme llevar por la fascinación que me provocan sus miradas color prohibición. Y hoy, bajo los últimos rayos del sol, escucho por primera vez el canto de los hombres pez llamándome por mi nombre.  


Jewel - "Who will save your soul"

2 comentarios :

  1. Las sirenas atrayentes y lesivas hechas hombres. Original propuesta. Como dice Beatriz en su comentario, también puede recordar un poco a Melilla. Hay veces que lo mejor sería dejarse llevar por la tentación sin pensar más, sobre todo si pronuncian tu nombre.
    Un saludo

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    Respuestas
    1. ¿Quién no tiene una Melilla en su vida y vallas que saltar? Tal vez la solución sea ésa, dejarse llevar cuando alguien susurra tu nombre y no pensar en nada más... hasta la siguiente llamada para el salto.
      Un abrazo, Ángel.

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