domingo, 18 de mayo de 2014

Miradas malditas


No se atreven a mirarnos.
Al atardecer, cuando salimos de las cuevas, las contemplamos desde la distancia. Zambullidos en el agua, oímos sus gritos de admiración con cada pirueta, pero temen acercarse.
Nosotros las llamamos a través de un chapoteo de guiños escondidos, sabiendo que para ellas son reclamos prohibidos.
Advertidas del peligro de nuestros ojos, la tentación las acerca hasta la valla y, a veces, durante unos segundos, podemos sentir la caricia de sus almas curiosas. Entonces lanzamos cantos de amor para enredarlas en nuestros sueños y hoy, con el último rayo de sol sobre las aguas, he recogido un suspiro. 
Pero la maldición ha actuado, como siempre, y ha escapado antes de poder prenderlo en mi mirada perdida de hombre pez.

 

Vetusta Morla - "Maldita dulzura"