domingo, 18 de mayo de 2014

Miradas malditas


No se atreven a mirarnos.
Al atardecer, cuando salimos de las cuevas, las contemplamos desde la distancia. Zambullidos en el agua, oímos sus gritos de admiración con cada pirueta, pero temen acercarse.
Nosotros las llamamos a través de un chapoteo de guiños escondidos, sabiendo que para ellas son reclamos prohibidos.
Advertidas del peligro de nuestros ojos, la tentación las acerca hasta la valla y, a veces, durante unos segundos, podemos sentir la caricia de sus almas curiosas. Entonces lanzamos cantos de amor para enredarlas en nuestros sueños y hoy, con el último rayo de sol sobre las aguas, he recogido un suspiro. 
Pero la maldición ha actuado, como siempre, y ha escapado antes de poder prenderlo en mi mirada perdida de hombre pez.

 

Vetusta Morla - "Maldita dulzura"

4 comentarios :

  1. Patricia otra versión, original.

    Un saludo indio
    Mitakuye oyasin

    ResponderEliminar
  2. Gracias, David. Siempre es enriquecedor conocer los dos puntos de vista y me pareció que completaba la historia.
    Por cierto, que no te he dicho lo mucho que me han gustado tus microSeñales de Humo. Por tu libro se pasean elegantemente todos los tipos imaginables de microrrelatos.
    ¡Enhorabuena!

    ResponderEliminar
  3. Estos sirenos tentadores... Buena vuelta de tuerca, sólo que, pienso, no son tan efectivos para atrapar a sus presas que sus homólogas del otro sexo. Ellas juegan con otras armas, femeninas, sutiles, más completas y peligrosas.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me ha gustado lo de la vuelta de tuerca. Lo voy a meditar con mis fantasmas...
      ¡Gracias por pasarte, Ángel!

      Eliminar