jueves, 31 de julio de 2014

Primera vez



En el local se había hecho un repentino silencio a causa de que el robot se había detenido indeciso ante la puerta. “A la izquierda, servicio de señoras; a la derecha, caballeros”, le gritó el barman desde la barra mientras  le rellenaba la jarra de cerveza. 

Con este cuento he participado en la quinta semana de los Relatos al Azar, organizados por un grupo de buenos amigos.


Fito y Fitipaldis - "La casa por el tejado"

2 comentarios :

  1. Es verdad, con el sexo de los robots pasa como con el de los ángeles, que es algo indefinido.
    Saludos, chica felizmente inquieta.
    Cuanto vales.

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    Respuestas
    1. Ja, ja, sí mi madre me dice que valgo más que una astralica mano (dicho del repertorio filosófico aragonés).
      Que pases buenas vacaciones, Ángel.

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