martes, 19 de agosto de 2014

El color de las sombras



¿Os habéis fijado en que las sombras son menos oscuras durante las noches de luna llena?
La señorita Paula lo sabía y, en cuanto la luz lunar invadía su jardín, se ponía el delantal de hule, preparaba barreños y estropajos y esperaba. A las doce en punto abría la puerta que daba a la plaza y los vecinos que hacían fila pasaban en orden.
Con jabón de glicerina y unas gotas de lejía frotaba las manchas que la luna le permitía distinguir sobre las sombras recién aclaradas de sus paisanos. Todos se iban contentos, con la conciencia limpia y preparada para seguir cometiendo sus faltas durante otro mes.
Ella no pedía nada a cambio pero aceptaba la voluntad. Corrió el rumor de que había amasado una fortuna y que, de tanto en tanto, viajaba a la capital para repartir su riqueza entre los pobres y rezar en la catedral.
Era cierto que la señorita Paula, con sus ganancias en el bolso, tomaba el tren todos los primeros viernes de mes. Pero no acudía a la iglesia sino a la librería donde encargaba las novelas eróticas en braille que iluminaban sus sombríos ojos hasta la siguiente noche de luna llena.  


Amélie les Crayons - "Ta p'tite flamme"

4 comentarios :

  1. La fascinación por la luna -algunos incluso aullamos bajo su embrujo- es legendaria.
    Buen relato.
    Abrazos.

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    1. Gracias, Raúl. La luna gobierna nuestras vidas más de lo que algunos creen.
      Te comparto los abrazos

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