lunes, 29 de septiembre de 2014

El hombre que había pisado las calles



Jamás había imaginado que alguien pudiera decirle nada semejante.
A él, que había mamado del mayo francés, que había pasado toda la vida agitando el sistema, indignado antes de que otros supieran que era el participio de un verbo transitivo. Experto en el arte de la estrategia, había extendido su idílica cruzada hacia puestos de poder y, cuanto más arriba, más molesto había sido para las fuerzas del orden. El derecho de vivir en paz era lo único a lo que aspiraba, ahora que sentía el dolor de los huesos con cada hoja que el otoño depositaba sobre sus hombros.
Sería natural que se preparara para el invierno. Pero el instinto aún le permitía navegar, con los vaqueros y la camiseta del Che Guevara debajo del traje, arrastrado por la inercia del tiempo. Ésa que le había hecho naufragar, después de cuarenta años de saltar trincheras, en el mar del tacto sereno de una piel cálida.
Y ahí estaba, delante del espejo, aguantando que la sorna de su propio reflejo le echara en cara que, después de todo, sólo era un romántico.


Enrique Bunbury - "Porque las cosas cambian"


 
Audio de La Voz Silenciosa Radio

viernes, 19 de septiembre de 2014

Ganadora Concurso "Encuentros en la tercera frase"


¿Recordáis este microtweet?



Como tantos que escribo fue producto de un destello, de una imagen repentina sin más intención que la de quedar ahí plasmada y ser olvidada. Pero se me quedó en la cabeza. Durante días y noches estuvo girando en mis pensamientos y, poco a poco y por sí sola, esa idea creó el armazón de una historia. 
Escribí un cuento, "La asesina", y se lo pasé a varios amigos. Me animaron tanto que, cuando leí las bases de un concurso de relatos de fantasía, me atreví a enviarlo... con la seguridad de que no iba a obtener nada, pero con la ilusión de participar. 
Con tema libre, sólo había que incluir como tercera frase del relato ésta: "Era imposible, y sin embargo, ya no resultaba posible negarlo"...
Y os podéis imaginar la gran alegría que siento al haber sido seleccionada como ganadora del Concurso Internacional de Relato Corto "Encuentros en la tercera frase", convocado por el portal literario Letras Inquietas y la editorial Fata Libelli.
En este enlace tenéis el fallo con la lista de los diez finalistas y todos los relatos, incluido "La asesina": FALLO
¡Espero que os gusten! 

Mi enhorabuena y admiración para los compañeros finalistas. 

¿El premio? Un fantástico lote de libros editados por Fata Libelli y la difusión de mi Asesina a través del portal de Letras Inquietas. A ambos, ¡GRACIAS!


http://letrasinquietas.es/category/noticias/

Editorial Fata Libelli




jueves, 18 de septiembre de 2014

Rolling in the deep


No puedo vivir sin música. Amy Winehouse anima mis momentos tristes, Diana Krall llena mis instantes de soledad y Leonard Cohen me cura los cardenales. Lo que más me gusta es cocinar cantando, como aquel día, señor juez, en que, al ritmo de Macarena, confundí el matarratas con la sal.


Adele - "Rolling in the deep"
 








Este relato, con el título de "Vivo cantando", fue uno de los cinco ganadores del concurso convocado por la revista argentina La Primera Piedra, en junio de 2015. Y así fue publicado: Vivo cantando
 

jueves, 11 de septiembre de 2014

Cantar del infierno

Penumbria es una revista mexicana de literatura fantástica y es para mí un honor que este relato haya sido incluido en su número 21.

http://issuu.com/penumbria/docs/penumbria_____21/1
Portada del artista Andrés Galindo

Pincha sobre la imagen de la revista para acceder al número completo y leer todos sus cuentos


Cantar del infierno


Partiste orgulloso una noche gris a cumplir con un destino obligado y prometí esperarte, guardando para ti mi corazón.
Pasé el tiempo esperando un regreso sin fecha que mortificaba mis noches tristes y prendía por el día la pena.
Pedí ayuda a los vientos y un cuervo trajo un eco subterráneo, latidos moribundos de penumbra sin amo.
Afilé bien la espada y el escudo bruñí, dispuesta a enfrentarme a ejércitos de fantasmas por ti.
Seguí el rastro agónico de tu estrella que, al descender por el desfiladero, se extinguió en la sombra que ocultaba la Puerta del Infierno.
Crucé un pórtico frío, el guardián de las penas recién amortajadas. Le hurté mi desconsuelo y lo mecí con ira despechada.
Al son de la bandera de mi rabia llegué frente a un batallón de arpías que torturaron mi terca razón hasta verme sin vida.
Tiritando en un pozo de agonía, sobre un eco de risas, te imaginé junto a mí, levantándome... Y curé mis heridas.
Alma sobrecogida, desfilando hacia mi última misión, descubrí en las tinieblas la Gruta de la Desesperación.
Allí te encontré, ciego, entre breves susurros retorcidos, encerrados en una telaraña, tejida por el espanto sus hilos.
Trepé por la maraña guiada por la fuerza y acaricié tu bravo corazón, ahora piedra negra.
Al tacto de tu corazón helado, el mío absorbió toda la energía, torrente enfurecido, que tu alma de guerrero aún desprendía.
Besé tus labios muertos para sellar promesas de venganza y busqué las tinieblas guiada por mi espada.
El eco amplificó las huellas sordas multiplicando pasos, envolviendo toda mi soledad en aullidos de un ejército airado.
Siguiendo una senda sin retorno por acantilados de oscuridad me detuve ante un muro del que una cadena pendía.
Su brillo predecía el horror que mi instinto aceptó al tirar de ella con ciega certeza de encontrar al fin mi último estertor.
El tañido de una campana abrió la tiniebla al grito de una jauría a la que me enfrenté con trastornada y hambrienta embestida.
Y aquí quedé, sin luz, condenada a la eternidad, con el brillo del orgullo en mis ojos  y tu corazón junto al mío.



Mäbu & Alex Ferreira - "Paralelo"