jueves, 6 de noviembre de 2014

Billete de ida

Obra de Jamie Baldridge

Recordaba enternecida la ilusión y el temblor de su mano al recoger el billete. Le había gustado el número del camarote, el 115, y le contó que se iba a escapar con una mujer maravillosa para comenzar una nueva vida en América.
Cuando unos días después se presentó para devolverlo, no le preguntó nada. Le reintegró el importe y le sonrió.
El siguiente comprador le sorprendió por su mirada triste. Recogió el billete y se fue sin decir una palabra. Volvió unas horas después porque no podía hacerlo.
Aquella mujer parecía diferente. Tenía una mirada serena y una expresión tranquila. Le asignó el 115 y se la imaginó bailando con el capitán durante las largas noches de la travesía. Le entristeció verla regresar tres días después con el dolor en sus ojos y la súplica de que le permitiera devolverlo. Tampoco le preguntó nada y acarició al niño que se agarraba a su falda.
Era el único pasaje que no habían vendido. Sólo faltaba media hora para que el barco zarpara… nadie la esperaba en casa, ¿por qué no? Aceptó el reto que acababa de lanzarle el destino, se puso el abrigo y, sin equipaje, subió a bordo del Titanic.


Coque Malla & Jeanette - "Una moneda"

2 comentarios :

  1. Buen acompañamiento musical para un texto fenomenal. Yo estaba enamorado de Jeanette cuando era pequeñito, muy platónicamente, claro.

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    1. Y bien guapa que sigue esta mujer, con cada arruga en su sitio y la misma voz impresionante. Ay, mi amor platónico es Coque. Aquí estoy, Sr. Malla, para limpiarle las guitarras o lo que necesite.
      Gracias, Ángel!

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