jueves, 26 de febrero de 2015

Consejo de amiga

Jamie Baldridge - "Broken language"


Mi amiga me decía que debía rectificar mi actitud ante los hombres. Que el ideal del amor romántico me anestesiaba y que, por eso, acababan aprovechándose de mí. Y tenía razón. Desde que soy yo la que les anestesia y les encierra en el sótano, vivo en el séptimo cielo. 


¡Chicos del sótano, cantad lo que os he enseñado!

Tontxu & Antonio Vega - "Para tocar el cielo"



 





Ganador concurso Micropriedras, de la revista La Primera Piedra. Octubre 2015

jueves, 19 de febrero de 2015

La anatomía del viajero

Obra de Caras Ionut

Yacía sobre la camilla y nosotros seguíamos atentos las explicaciones del forense.
Le quitó el sombrero, le abrió el cráneo y una aurora boreal ascendió desde el interior de su cabeza hasta el techo del aula. Nos acercamos para admirar la delicadeza con la que el profesor le levantaba los párpados. Sus ojos mostraron un paisaje helado en la retina derecha y la imagen de una bella mujer desnuda en la izquierda.
Siguió cortando y separando para dejar el pecho al descubierto. Allí un reloj parado ocupaba el lugar en el que había latido un corazón.
Examinamos los restos atrapados bajo sus uñas: espinas, fragmentos de cristal… Era evidente que, en sus últimos momentos, se había aferrado a una situación dolorosa.
¿Causa de la muerte? Me arriesgué y respondí que era un caso de muerte por asfixia a causa de la zozobra en que el alma está metida cuando comprende que ha perdido la esencia que daba sentido a su existencia.
Entonces el viajero se levantó, recogió su sombrero y me lo colocó en la cabeza. Ve a buscarla —me pidió— y suplícale que me perdone. 
Le pregunté el nombre de su amada. Libertad —suspiró. Y volvió a la camilla.


Georges Moustaki - "Ma liberté"

Canción elegida para este relato por Ginette Gilart, de "Esta noche te cuento".

jueves, 12 de febrero de 2015

Destellos azules (Revista Penumbria)

Obra de Igor Morski

Cuando conté a mis amigos que había escrito un cuento de ciencia ficción se les cruzaron los ojos y exclamaron “¡Oh, qué valiente!” Y se partieron de risa. Todos.
Y es que yo soy como la Penny de The Big Bang Theory. Educada en las letras puras e incapaz de comprender las leyes físicas más simples, me parezco a ella en que mi pareja es un científico. Químico, informático, electrónico, matemático, un poco de todo, como los buenos chicos de ciencias.
Él me habla de nanotecnología, de impresoras 3D, de redes neuronales, del bosón de Higgs… mientras yo sonrío sin cruzar los ojos, intentando disimular el dolor de cabeza.
Le di mi relato, sin mencionar el género. Lo leyó, me miró asombrado y me abrazó. No tiene mérito porque, en realidad, soy una experta en la ciencia de desentrañar misterios insondables. Esos que explican la atracción de los polos de distinto signo y que hacen que me derrita al contemplar el brillo de sus ojos verdes cuando me explica, con arrebatada pasión, las aplicaciones del grafeno.
Hice un pacto con el diablo y los chicos de la Revista Penumbria se han visto obligados a publicarlo este mes.
Aquí os dejo Penumbria 24, un número dedicado a la Ciencia Ficción. Espero que disfrutéis con la lectura de los magníficos relatos seleccionados y que terminéis de leer el mío, “Destellos azules”, al menos, con una sonrisa.

Portada de Luis Alberto Montiel





Pincha en la revista para acceder al número completo



María José Hernández - "Círculos concéntricos"

jueves, 5 de febrero de 2015

La memoria del mar



   ¿Por qué no le creí? Había salido a pasear por la playa y vi un bulto que sobresalía sobre la arena. Era Ernesto, enterrado hasta los hombros, con expresión concentrada. Me pidió que no le molestara porque estaba conteniendo al mar, que quería llevárselo. Él, en su vida de pescador, le había burlado muchas veces y, ahora que estaba viejo, las olas pretendían ganarle la partida. Le saqué y le acompañé a su casa. 
   Aquella tarde se desató una fuerte tormenta. El mar embravecido saltó por encima del malecón y echó abajo la casita de Ernesto. No encontramos su cuerpo.


La Rue Kétanou - "Le capitaine de la barrique"