jueves, 5 de febrero de 2015

La memoria del mar



   ¿Por qué no le creí? Había salido a pasear por la playa y vi un bulto que sobresalía sobre la arena. Era Ernesto, enterrado hasta los hombros, con expresión concentrada. Me pidió que no le molestara porque estaba conteniendo al mar, que quería llevárselo. Él, en su vida de pescador, le había burlado muchas veces y, ahora que estaba viejo, las olas pretendían ganarle la partida. Le saqué y le acompañé a su casa. 
   Aquella tarde se desató una fuerte tormenta. El mar embravecido saltó por encima del malecón y echó abajo la casita de Ernesto. No encontramos su cuerpo.


La Rue Kétanou - "Le capitaine de la barrique"

2 comentarios :

  1. Hay que hacer caso a los mayores, y más si son marineros. Muy bueno el título
    Un abrazo

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    1. Gracias, Ángel. Tienes razón, creemos que lo sabemos todo y somos tan ignorantes...

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