jueves, 5 de marzo de 2015

El hombre asustado

Colin Batty

No habían exagerado. El mal se respiraba en esa casa.
Los técnicos seguían analizando la cocina, tomando muestras de la sangre que salpicaba las baldosas, los armarios, el techo. No hablaban, ni siquiera se miraban entre ellos, ocupados en realizar su tarea lo más rápido posible.
Entré en el dormitorio. Las ropas tiradas por el suelo y los regueros de sangre hasta la cama alteraban el orden de la habitación. Una biblia en la mesilla, una Virgen de Lourdes brillando en la penumbra, flores de plástico, una foto sobre el tocador. Me acerqué a observarla: ella, de blanco y sonriente; él, de negro y con mirada asustada.
Fui al salón. Se habían llevado los cuerpos y los de la científica habían terminado de recoger pruebas. Contemplé los restos del portal. Había que reconocer que Pascual había hecho un magnífico trabajo de carpintería para albergar el pesebre y todo el conjunto: ángeles, Niño Jesús, la Virgen y San José, de tamaño real y con un hálito de vida aún, cuando los encontró la policía.
Pascual se había realizado con esa obra y ya no tenía la mirada asustada cuando se lo llevaron. Esta noche, complacido, le daré mi aprobación en nuestro lugar secreto, el fondo de su cabeza. Y podré dedicarte, por fin, toda mi atención. Sí, a ti.


Of the Wand and the Moon - "Time, time, time"

Este relato es continuación de "Bendita comunidad"