jueves, 26 de marzo de 2015

Trapos sucios




Todavía hoy no comprendo qué pudo fallar. La americana azul, la que sabía que te pondrías para viajar al congreso con tu secretaria, cuya ayuda te iba a ser imprescindible, no revelaba ningún indicio que te permitiera sospechar que el forro ocultaba una calculada cantidad de pelos de gato. Y cuando el asma te impidiera respirar, yo iba a estar fuera, comprando los inhaladores que se te habían acabado, cariño.  

Dicen que fue ella la que me denunció. Tal vez subestimé su perspicacia, su gesto de triunfo cada vez que miraba al viejo chófer, confidente y chico de los recados. El mismo que aún conserva esa nota que quedó emborronada por las lágrimas al leer que, en adelante, sería ella la encargada de llevar tus camisas a la tintorería. Y de recoger los trajes de noche.


Leonard Cohen - "Dance me to the end of love"

4 comentarios :

  1. Secretarias y jefes, maridos y mujeres, triángulos complejos a veces.
    Un abrazo

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    1. A veces las cosas no son lo que parecen... ¿Secretarias y jefes? ¿Maridos y mujeres? Tal vez, lealtades incomprendidas... Devociones lastimadas...

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  2. Hola, Patricia.
    Menuda historia tan excelentemente contada. No conozco aún, ningún trío que funcione. Quizá sea que he buscado muy poco.
    Gran micro, guapa.
    Un besazo.

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    1. Gracias, Towi. Pues sí, los triángulos suelen acabar bailando hacia el final del amor... para conservarlo...

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