jueves, 30 de abril de 2015

Suspiros de Madeleine


No habían exagerado; la fila daba la vuelta al convento.
Entró. Las monjas despachaban sonrientes las magdalenas que habían enloquecido a media ciudad.
Se identificó y entró en la cocina. Exigió la receta y la madre superiora se la recitó tras quitarse el delantal y tirarlo en un rincón: Trituramos penas, elevamos sueños y horneamos con amor.
Probó una y su ceño de inspector de Sanidad se borró al instante. Suspiró y se fue a hacer fila con los demás clientes.
Las monjas rieron y recogieron el delantal que tapaba a María, su planta de hojas largas y puntiagudas, como los brazos de una estrella.




Playing for Change - "Don't worry be happy"

miércoles, 22 de abril de 2015

Días extraños

Ana María Matute: "Créanse mis historias, porque me las he inventado".

La vida es una sucesión de días, algunos extraños.

Una tarde, hace muchos años, fui a las rebajas de unos grandes almacenes por el Día del Libro. No había nadie rebuscando en los cajones llenos de bestsellers y pude hurgar a mis anchas. Perdí la noción del tiempo y del espacio y encontré lo que no esperaba, la obra de una autora de la que no había leído nada pero que ya había despertado mi curiosidad.

Saqué el libro de debajo de la pila de volúmenes que lo aprisionaba con tal entusiasmo y energía que golpeé con él a una mujer que estaba a mi lado y a la que no había visto llegar. Me volví para pedirle perdón y me quedé paralizada. Era ella, la escritora a la que admiraba desde pequeña, a la que quería parecerme y por la que pasaba las noches escribiendo cuentos infames. Intenté hablar, pero no pude decir ni una sola de las palabras que se amontonaron en mi cabeza. Me quedé ahí plantada, con la boca abierta y cara de pasmo, mientras una dependienta, desde una esquina, me confirmaba con la cabeza que sí, que era ella.

Se rió a carcajadas, miró el libro, me dijo “Muy bueno”, me apretó cariñosamente una mano y se fue.

Y allí me quedé. Con “El juego de Ripley” de Patricia Highsmith en una mano y el calor de Ana María Matute en la otra. Tras leer ese libro comprendí que aquel día había sido uno de los más extraordinarios de mi vida.

El lunes pasado fue otro día extraño. Recibí una noticia por la que me sentí inmensamente feliz, pero también, sobrecogida y, patológicamente introvertida como soy, he necesitado varios días de aislamiento dentro de mi burbuja para recuperarme del susto. Después de acomodar mi alegría en el barco pirata que gobierna mi corazón ya puedo gritar a los cuatro vientos que mi relato “La sonrisa de la calavera” lleva para siempre la etiqueta “Finalista del Premio Ana María Matute” y que será incluido por la Editorial Torremozas en la antología que publicará con los textos seleccionados en la XXVII edición de su concurso.

Aquí os dejo el fallo completo, y doy la enhorabuena a Patricia Amigot, la ganadora, y al resto de finalistas.
Sólo os puedo enseñar el comienzo de “La sonrisa de la calavera”, un relato largo, de doce páginas…

“La desaparición de nuestro padre fue algo inesperado e inexplicable.
Una tarde no volvió a casa después de trabajar. Hicimos los deberes sin él, jugamos sin él, cenamos sin él y nos fuimos a dormir sin que nos diera las buenas noches.
Mi madre había estado llamando inútilmente a la tienda; por la noche, en cuanto nos acostamos, salió a buscarle. Esperamos despiertos su regreso, pero volvió sola…”



Ben Taylor - "By your side"

sábado, 18 de abril de 2015

Prisionero del tiempo

RELATO FINALISTA EN EL V CONCURSO DE MICRORRELATOS 
"LA CALLE DE TODAS", DE LA FEDERACIÓN DE BARRIOS DE ZARAGOZA
 
 Hoy he asistido al acto de entrega de premios del concurso de microrrelatos que, desde hace cinco años, convoca la FABZ, Federación de Barrios de Zaragoza. Por segundo año he sido finalista y he tenido la inmensa felicidad de compartir categoría con mis amigos Raúl Garcés y David Moreno. Y, por si fuera poco, con Sergio Allepuz y Javier Martínez, a los que tenía muchas ganas de conocer. Ha sido una pena que la ganadora, Eva Campos, no haya podido venir porque comparto espacios con ella y me hubiera gustado mucho conocerla. Su blog "Anda que..." es una joya, como podréis comprobar desde la lista de mis blogs amigos.

 Muchas gracias a la FABZ, a Paco Felipe y a Nieves Boj por hacerlo posible. En este enlace tenéis los detalles del fallo. Próximamente publicarán nuestros relatos acompañados de ilustraciones. Fallo



PRISIONERO DEL TIEMPO

   El rey al-Muqtadir esperaba en el palacio de la Aljafería la llegada del prisionero. Cuando lo tuvo delante, su voz de trueno estremeció a toda Saraqusta. 
   
   —Tu traición merece el peor de los castigos y pagarás por ella durante toda la eternidad. ¡Maldito seas!
   Fuera de la ciudad, en un monte que la dominaba, le enterraron vivo. En primavera un arbusto brotó sobre su tumba, pero el sol del verano lo abrasó y sus ramas quedaron convertidas en polvo.
   Al año siguiente la maldición se repitió y el pequeño arbusto volvió a la vida para secarse poco después. Así pasaron años y siglos, muriendo, naciendo, impregnando al lugar de un aura de reprobación que agradó al arquitecto que buscaba emplazamiento para una nueva cárcel.
   Ordenó que no lo arrancaran y trazó un patio a su alrededor. Al resguardo de los muros se fortaleció y los cuidados de los presos, agradecidos por la sombra de comprensión que ofrecían sus ramas, hicieron que su alma fuera redimiendo pena. Creció altivo, como el caballero ambicioso que había sido, y extendió el perfume de su grandeza más allá de la prisión.
   Pero pasó el tiempo, la vieja cárcel fue demolida y él se encontró de nuevo con su destino. Los vecinos del barrio intentaron reanimar su tronco cansado, pero una noche, vencido por el peso de la nieve sobre sus ramas, murió. 

   ¿Para siempre? Ve a la plaza donde la historia guarda su memoria y da cuerda al reloj… para que los recuerdos que tejen el tiempo sigan contando que un laurel tocó el cielo en Torrero.




El "Laurel de Torrero" es real. Creció preso en un patio de la cárcel que existió durante más de 70 años en ese barrio de Zaragoza y llegó a medir más de 20 m. de altura. Hoy reposa en la plaza de la Memoria Histórica, contruida gracias a la lucha de los vecinos, que impidieron que el laurel fuera talado. Sus ramas negras y secas perdieron las hojas hace años, pero, tal vez si seguimos cuidándolo, algún día, la vida nos sorprenda...

jueves, 16 de abril de 2015

Margaritas silvestres




Se lo contó Fina y ella avisó a Malu. Se les unieron María Jesús, Rosy y la señora Juana, la de la panadería. Hablaron con otras vecinas y armaron su ejército. Cuando llegaron los del desahucio volaron las macetas y, con una sola voz, gritaron que ellas también eran Margarita.


Celeste Buckingham - "I'm not sorry"


  
Escrito para cincuentapalabras.com