miércoles, 22 de abril de 2015

Días extraños

Ana María Matute: "Créanse mis historias, porque me las he inventado".

La vida es una sucesión de días, algunos extraños.

Una tarde, hace muchos años, fui a las rebajas de unos grandes almacenes por el Día del Libro. No había nadie rebuscando en los cajones llenos de bestsellers y pude hurgar a mis anchas. Perdí la noción del tiempo y del espacio y encontré lo que no esperaba, la obra de una autora de la que no había leído nada pero que ya había despertado mi curiosidad.

Saqué el libro de debajo de la pila de volúmenes que lo aprisionaba con tal entusiasmo y energía que golpeé con él a una mujer que estaba a mi lado y a la que no había visto llegar. Me volví para pedirle perdón y me quedé paralizada. Era ella, la escritora a la que admiraba desde pequeña, a la que quería parecerme y por la que pasaba las noches escribiendo cuentos infames. Intenté hablar, pero no pude decir ni una sola de las palabras que se amontonaron en mi cabeza. Me quedé ahí plantada, con la boca abierta y cara de pasmo, mientras una dependienta, desde una esquina, me confirmaba con la cabeza que sí, que era ella.

Se rió a carcajadas, miró el libro, me dijo “Muy bueno”, me apretó cariñosamente una mano y se fue.

Y allí me quedé. Con “El juego de Ripley” de Patricia Highsmith en una mano y el calor de Ana María Matute en la otra. Tras leer ese libro comprendí que aquel día había sido uno de los más extraordinarios de mi vida.

El lunes pasado fue otro día extraño. Recibí una noticia por la que me sentí inmensamente feliz, pero también, sobrecogida y, patológicamente introvertida como soy, he necesitado varios días de aislamiento dentro de mi burbuja para recuperarme del susto. Después de acomodar mi alegría en el barco pirata que gobierna mi corazón ya puedo gritar a los cuatro vientos que mi relato “La sonrisa de la calavera” lleva para siempre la etiqueta “Finalista del Premio Ana María Matute” y que será incluido por la Editorial Torremozas en la antología que publicará con los textos seleccionados en la XXVII edición de su concurso.

Aquí os dejo el fallo completo, y doy la enhorabuena a Patricia Amigot, la ganadora, y al resto de finalistas.
Sólo os puedo enseñar el comienzo de “La sonrisa de la calavera”, un relato largo, de doce páginas…

“La desaparición de nuestro padre fue algo inesperado e inexplicable.
Una tarde no volvió a casa después de trabajar. Hicimos los deberes sin él, jugamos sin él, cenamos sin él y nos fuimos a dormir sin que nos diera las buenas noches.
Mi madre había estado llamando inútilmente a la tienda; por la noche, en cuanto nos acostamos, salió a buscarle. Esperamos despiertos su regreso, pero volvió sola…”



Ben Taylor - "By your side"

8 comentarios :

  1. Contigo, ya son dos las finalistas de esta edición a las que 'conozco'. Enhorabuena.

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    1. Muchas gracias, Raúl. Yo no conozco a ninguna de las premiadas pero estoy muy emocionada por ser finalista junto a Victoria Trigo.
      Un abrazo.

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  2. ¡Enhorabuena! De corazón. Eres admirable.

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  3. Ja, ja, que ya te he dicho que no puedo subirte más la comisión...
    Gracias, Ángel!

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  4. Te doy la enhorabuena desde aquí también, Patricia. Tienes que sentir una gran emoción. Disfruta de este gran triunfo.
    Curiosa anécdota la del encuentro fugaz con la autora pero grabado a fuego en la memoria.
    Un abrazo!

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    1. ¡Como para olvidarlo! Fue en Galerías Preciados (no quiero calcular los años que hace), no había anunciada ninguna conferencia ni firma de libros con ella y me quedé con las ganas de saber qué hacía en Zaragoza.
      ¡Gracias, Bea!

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  5. Enhorabuena!! El comienzo del relato es muy bueno. Promete, sin duda. Estas que te sales!!

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    1. Muchas gracias, Raúl. Lo escribí hace tiempo y me costó mucho enviarlo al concurso porque no me sentía a la altura, pero, a la vez, me hacía ilusión. Y ahora estoy todavía en shock.
      Un abrazo.

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