jueves, 10 de septiembre de 2015

El demonio de los caramelos




Una tarde me pidió que entrara en la trastienda, donde guardaba unos caramelos nuevos para mí.  Dijo que debía desnudarme. Al quitarme la gorra me miró asombrado y, al desprenderme de las botas, la impresión le fulminó. Aproveché para rascarme las pezuñas y salí con los bolsillos llenos de dulces.
 


 https://itun.es/mx/j1Kw9.l
Christina Aguilera - "Candyman"





Relato incluido en la Antología

2 comentarios :

  1. En cierto modo, el cazador fue cazado. Y más allá del fulminante susto (más que merecido, creo yo), se me hizo muy tierno tu demonio dulcero.

    Muy buen micro, Patricia.

    Cariños,
    Mariángeles

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ja, ja, ¡cuidado con los demonios dulces o salados!
      Gracias por la difusión y un abrazo fuerte, Mariángeles.

      Eliminar