jueves, 1 de octubre de 2015

Raíces de magia

Fotografía de mi álbum familiar

Vino al mundo en un monte, rodeada de flores, bajo la luz fugaz de las Perseidas.
   Allí la encontró un pastor y se la llevó a su mujer. Era tan bonita que ella, feliz, la llenó de besos y cosquillas. Pero lo que descubrió en su espalda la inquietó y avisó al cura. Él la miró asombrado y dijo que podía ser tanto una criatura celestial como una enviada del infierno.
   Pasó el tiempo; aprendió a sostenerse en el aire antes que a andar y a comunicarse con los pájaros antes que a hablar. Su cuerpo creció y las protuberancias de su espalda se convirtieron en alas transparentes. Es sabido que las de los ángeles están hechas de plumas blancas y las de los demonios, de membranas negras. Así que sentenciaron que sólo podía tratarse de la hija de una bruja.
   La enviaron a las Miguelas, pero las monjas no fueron capaces de comprenderla. Si revoloteaba por el patio, la hacían bajar a escobazos y si transformaba el pan duro en bollos, la castigaban sin comer. La madre superiora decidió que había que cortarle las alas y una noche, mientras dormía, se las arrancó.
   Huyó llorando, vagó perdida y trepó una pendiente. Las lágrimas de la pequeña Monflorite liberaron una magia inmortal y trenzaron las raíces de un refugio para los que sueñan con volar. Si eres de esos, ve a la ladera, cierra los ojos, extiende los brazos… y la risa traviesa de un hada te envolverá para siempre.


Rising Appalachia - "I'll fly away"

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