jueves, 3 de diciembre de 2015

La sonrisa de la calavera

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Hace ya un mes que La Editorial Torremozas, de narrativa de mujeres, publicó la antología de los relatos ganador y finalistas del XXVII Premio Ana María Matute de Relato.
Y en ella estoy yo con “La sonrisa de la calavera", junto a la ganadora, Patricia Amigot, y a las demás finalistas, entre las que quiero destacar a Lucrecia Maldonado, cuyo relato me ha conmovido especialmente por narrar una historia sobre secretos familiares, como la mía.
Sostener el libro en mis manos por primera vez fue una sensación alucinante y leer el relato, como si no lo hubiera escrito yo, un vértigo extraño.
Rápidamente regalé ejemplares a familia y amigos. ¿Qué me dirían? Nervios, tila, miedo... Y llegaron las primeras impresiones. Desde el emocionante “Empecé a leer para ver de qué iba, pero me enganchó y seguí hasta el final de un tirón” al sincero “Lo empecé, pero salté páginas y sólo leí el final para ver cómo terminaba esto”…
Y la misma pregunta, ¿pero cómo se te ha podido ocurrir semejante historia?
A partir de esta foto, publicada por el escritor Alberto Chimal en su blog “Las historias”, como una de sus propuestas mensuales con las que pretende disparar la imaginación de los lectores. Simplemente la vi y, al instante, supe que tenía algo que contar.
Describo los entresijos de un misterio y de unos sentimientos, de esos que pueden pasar toda la vida ocultos, pero que están ahí, dormidos, esperándote. ¿Que si hay algo real en la trama? Sí, mi deseo de sorprenderte.


¡Gracias a todos los que me han regalado su sonrisa después de leerlo! Para mí no hay mejor premio.

También quiero agradecer al jurado la selección de mi relato y a Torremozas, la fantástica y cuidada edición, que desprende cariño en cada una de sus páginas. ¿Os habéis fijado en la portada? Bella, onírica, sugerente, es una fotografía del artista ucraniano Paul Apal'kin. ¿Y el detalle de la estrellita que encabeza mi relato? ¡Gracias, Marta!
Y aquí me quedo, disfrutando de este momento mágico hasta que el reloj vuelva a dar las doce y me toque subir de nuevo a la calabaza.


Madeleine Peyroux - "Smile"

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