jueves, 10 de diciembre de 2015

Pétalos de piedra


Obra de Rebeca Saray


Yo quería una espada,
pero la Dama del Lago me entregó una corona en llamas.
Acepté mi destino y prendí con ella la hoguera del olvido.

Yo quería una espada,
pero sólo saqué del herrero un columpio en el árbol del ahorcado.
Seguí su vaivén y me reveló el secreto del viento.

Yo quería una espada,
pero el capitán se rió de mí y me regaló una piedra de colores.
Al mirarla en la oscuridad, los cuervos graznaron.

Seguí el canto de las sombras,
sin espada, pero armada con el peso de un puñado de cenizas,
la luz de una piedra y el eco de un secreto.

Llegué al desierto prohibido
y, entre las dunas, me hirió una lluvia de fragmentos de cristal
que gritaban las letras de mi nombre.

Mi sangre se mezcló con las cenizas del olvido,
impregnó la piedra de mil colores
y escribí con su luz el secreto del viento sobre la arena.

Vino la brisa
y se transformó en torbellino que jugó con mi razón
hasta convertir en flor de piedra todo mi rencor.

Ocupé el lugar de los vencidos, bajo la rosa del desierto,
y bebí la sangre del águila
para volar sobre la espada que ya no quiero tener.



Julieta Venegas - "Ese camino"

No hay comentarios :

Publicar un comentario