miércoles, 23 de marzo de 2016

Ciudad de dragones

Fotografía de Javier Chueca Cía


Desde que nos abandonaron nadie ha vuelto a mirar al cielo. Les llamo por la noche, cuando más falta me hacen, pero no responden a mis ruegos.
Fuimos suyos y ellos, nuestros. Guardaban los sueños con los que construíamos realidades mágicas, pero les traicionamos y dejamos que los santos los cazaran.
Todo se desmoronó y no quedan ni las ruinas de lo que fuimos. Imploramos su perdón, rematando las verjas de la Casa de la Sabiduría con su imagen, en señal de duelo, demasiado tarde.
Sé que nunca volverán. Ahora los gobernadores de las sombras han derribado los árboles centenarios que flanqueaban el río que hubo que soterrar porque mantenía el reflejo de su vuelo majestuoso. Las hojas todavía susurraban sus nombres, llamándolos al anochecer.
Ya no quedan testigos de su grandeza. Sólo yo les saludo cada mañana y les doy los buenos días para que sepan que aún queda alguien que les recuerda en esta ciudad.


Epica - "Solitary ground"

4 comentarios :

  1. Ganas dan a veces de irse con ellos, allá donde estén.
    Un abrazo fuerte, escritora

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    1. Gracias, Ángel. Mi ciudad perteneció a un reino de dragones y, tal vez, no debimos permitir que llegaran los santos y acabaran con ellos. Eso nos hizo perder la magia...
      Besos de vuelta.

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