jueves, 15 de diciembre de 2016

Comida de empresa


Adoro la Navidad. Y me gusta, sobre todo, cómo la celebramos en la fábrica. Antes de la comida de empresa jugamos al “amigo invisible”, pero no al modo tradicional, sino a una variante que se le ocurrió hace unos años a María Jesús, la morenita de Contabilidad, que siempre ha tenido mucha imaginación.  
Nos reunimos en la Sala de Producción, con las máquinas paradas y las mesas dispuestas para el convite. Todos llevamos una tarjeta doblada y el gerente, después de comprobar que no llevan nada escrito y que son, por tanto, válidas, las echa a una bolsa de terciopelo negro. Apenas podemos contener los nervios esperando a don Ernesto, que siempre llega tarde.
Cuando por fin asoma por la puerta, le recibimos con una salva de aplausos.  Él, muy ceremonioso, introduce la última cartulina, la suya, que lleva escrita la palabra “Amigo”. Cierra la bolsa, la gira varias veces para que se mezcle bien su contenido y nos la vamos pasando.
Uno por uno sacamos una tarjeta, hasta que un afortunado encuentra el codiciado billete. Tras enseñarlo, triunfal, se marcha entre vítores con don Ernesto y los demás nos sentamos a las mesas para iniciar el banquete.
Esta es mi última Navidad y me apena, pero mientras acompaño a don Ernesto por el pasillo del Área de Despiece, me llena de orgullo saber que voy a alimentar el sentimiento de pertenencia a esta gran empresa. ¡Feliz Navidad, compañeros!


Michael Bublé - "Santa Claus is coming to town"

4 comentarios :

  1. jope, qué fiesta más chunga. A mí no me ha dado miedo, se me ha puesto en nudo en la garganta. Fijate

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    1. No te creo, Luisa. Una escritora tan curtida como tú en este tipo de eventos no puede ser más que el centro de la fiesta de su empresa.
      ¡Feliz Navidad!

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  2. Patricia, ahora entiendo que haya personas que odien la Navidad, empezando por las comidas de empresa.
    Muy divertido el relato.
    Felices fiestas con sorpresas gratas.

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    1. Es que es difícil encontrar empresas tan modélicas como esta fábrica mía.
      Gracias, Carmen. Que pases unas navidades estupendas. ¡Abracicos navideños!

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