jueves, 26 de enero de 2017

Las siete vidas del gato en miNatura

http://www.servercronos.net/bloglgc/index.php/minatura/2017/01/25/revista-digital-minatura-154
Portada de Gastón Barticevic


La Revista de lo Breve y lo Fantástico miNatura ha incluido en su número 154, dedicado a los gatos, un antiguo relato mío, “Las siete vidas del gato”.
miNatura celebra en 2017 sus 18 años de existencia, muestra de su gran labor y prestigio en la difusión de la literatura breve dedicada al género fantástico.
Además, mi relato se ha publicado también en la versión inglesa de la revista, traducido por la genial Elena Pueyo Edmondson, por lo que mi alegría es doble.
Pinchando sobre la sugerente portada puedes acceder al sumario del número y acceder o descargar la revista en pdf. No dejes de adentrarte en un universo de gatos recién salidos de las sombras, las tinieblas o de rincones desapercibidos de la rutina cotidiana, entretejiendo relatos y poemas que no te pueden dejar indiferente.
Os dejo la versión en inglés de mi relato. ¡Gracias, Elena!



THE SEVEN LIVES OF THE CAT

We insomniacs live at the edge of insanity: under the weight of exhaustion when we have to be awake and the burden of wakefulness when it’s time to sleep. It’s been so many sleepless days that I see everything in black and white, with no strength to focus on reality, allowing routine to carry me. I could stay like this, tiptoeing through life, if it weren’t for that damned cat. I find it everywhere, mocking me, walking agilely and elegantly before me, throwing my clumsiness and bewilderment in my face.
But it’s not very clever. I’ve already killed it in six different ways. This time it’ll be the last… I’ll wait for it to appear, close my eyes really tightly and I’ll take all the red pills. I know it’ll leave forever like that and I’ll be able, at last, to sleep.
 


jueves, 19 de enero de 2017

Balaruc

Canal del Midi - Fotografía de mi álbum 

Canal del Midi, 14 de julio de 2015

Esta mañana me he despertado en Castelnaudary con las fuerzas recuperadas.
El canal allí es impresionante. Se abre formando un estanque, le Grand Bassin, donde ver en funcionamiento sus cuatro esclusas es todo un espectáculo. Estos días, observando cómo los barcos salvan las diferentes alturas del canal gracias a ellas, he inventado la teoría de que son inspectores de ruta. Si demuestras estar preparado, las aguas te elevan hasta el siguiente nivel y puedes seguir navegando. Algo así como la vida, me digo.
Anoche me alojé en el “Hôtel du Canal”. Cené cassoulet, un plato típico de la región, en un comedor dispuesto en el jardín, en compañía de un grupo de alemanes que están recorriendo la zona en bicicleta, como yo. Allí nos sorprendió una melodía increíble. Era la “Marcha Turca” de Mozart interpretada por las treinta y cinco campanas de la colegiata de Saint-Michel. Tarareándola, me retiré a dormir.
 Esta mañana he esperado a que se fueran los alemanes. Me gusta rodar sola para empaparme de la magia de la naturaleza: el túnel de ensueño que crean las ramas de los plátanos centenarios entre ambas orillas, los reflejos en la corriente tranquila, el canto de los pájaros…
En dirección a Carcassonne el paisaje ha cambiado. Ya no hay trigales junto al canal; ahora son girasoles los que me deslumbran tanto que he creído que el color de sus pétalos se me había metido dentro de los ojos y reflejaban puntos sobre los árboles.
En la esclusa de Bram me han explicado que los plátanos están enfermos y que la marca amarilla señala los que deben ser talados.
He retomado el camino consternada. Al encontrarme con un árbol sentenciado, extraordinario, de una belleza infinita, he bajado de la bicicleta para abrazarlo. Y así, aferrada a su tronco, he llorado por él, por mí, por los adioses que hay que aprender a decir para comenzar de nuevo.
El cielo se ha unido a mi llanto. La lluvia no iba a dejarme llegar a Carcassonne, pero, voilà!, he descubierto un pequeño bote entoldado, el Balaruc, semioculto bajo unas ramas de la otra orilla. Un puentecillo de piedra me ha permitido cruzar para refugiarme en su interior.
Ya es de noche. Se está bien aquí. Bajo el toldo cabemos la bici y yo sin mojarnos. El nombre me suena y lo he buscado en el mapa. Sí, Balaruc-le-Vieux y Balaruc-les-Bains son dos pueblos al final de la cercana laguna de Thau.
¿A dónde vamos, Balaruc? Tras comprobar que los remos están intactos, he decidido que mañana navegaré hasta la próxima esclusa, donde esperaré a que se abran las compuertas de mi nuevo destino, el que la vida me tenga reservado.
Me siento como si hubiera derribado, al fin, los muros de mi Bastilla y el canal lo está celebrando, ahora mismo, con un castillo de fuegos artificiales sobre el cielo de Carcassonne, la ciudad de los mil cuentos de hadas. 


Carillon de Castelnaudary - "Marcha turca, Mozart"

El Canal del Midi es un lugar mágico en peligro de muerte. ¡Entra en su web y ayuda a salvarlo!

jueves, 12 de enero de 2017

Sanitarium

Fotografía de Eugène Atget


Sólo los instantes muertos siguen girando en el tiovivo mientras el lanzador de cuchillos vuelve a fallar y tú suspiras desde el puente. El olor de las manzanas de caramelo te hace recordar dónde escondiste la nariz roja y corres a la noria para subir hasta la boca del pozo.
 


Tom Waits - "Coney Island Baby" 

http://www.cincuentapalabras.com/2016/12/sanitarium.html

Escrito para cincuentapalabras.com