jueves, 19 de enero de 2017

Balaruc

Canal del Midi - Fotografía de mi álbum 

Canal del Midi, 14 de julio de 2015

Esta mañana me he despertado en Castelnaudary con las fuerzas recuperadas.
El canal allí es impresionante. Se abre formando un estanque, le Grand Bassin, donde ver en funcionamiento sus cuatro esclusas es todo un espectáculo. Estos días, observando cómo los barcos salvan las diferentes alturas del canal gracias a ellas, he inventado la teoría de que son inspectores de ruta. Si demuestras estar preparado, las aguas te elevan hasta el siguiente nivel y puedes seguir navegando. Algo así como la vida, me digo.
Anoche me alojé en el “Hôtel du Canal”. Cené cassoulet, un plato típico de la región, en un comedor dispuesto en el jardín, en compañía de un grupo de alemanes que están recorriendo la zona en bicicleta, como yo. Allí nos sorprendió una melodía increíble. Era la “Marcha Turca” de Mozart interpretada por las treinta y cinco campanas de la colegiata de Saint-Michel. Tarareándola, me retiré a dormir.
 Esta mañana he esperado a que se fueran los alemanes. Me gusta rodar sola para empaparme de la magia de la naturaleza: el túnel de ensueño que crean las ramas de los plátanos centenarios entre ambas orillas, los reflejos en la corriente tranquila, el canto de los pájaros…
En dirección a Carcassonne el paisaje ha cambiado. Ya no hay trigales junto al canal; ahora son girasoles los que me deslumbran tanto que he creído que el color de sus pétalos se me había metido dentro de los ojos y reflejaban puntos sobre los árboles.
En la esclusa de Bram me han explicado que los plátanos están enfermos y que la marca amarilla señala los que deben ser talados.
He retomado el camino consternada. Al encontrarme con un árbol sentenciado, extraordinario, de una belleza infinita, he bajado de la bicicleta para abrazarlo. Y así, aferrada a su tronco, he llorado por él, por mí, por los adioses que hay que aprender a decir para comenzar de nuevo.
El cielo se ha unido a mi llanto. La lluvia no iba a dejarme llegar a Carcassonne, pero, voilà!, he descubierto un pequeño bote entoldado, el Balaruc, semioculto bajo unas ramas de la otra orilla. Un puentecillo de piedra me ha permitido cruzar para refugiarme en su interior.
Ya es de noche. Se está bien aquí. Bajo el toldo cabemos la bici y yo sin mojarnos. El nombre me suena y lo he buscado en el mapa. Sí, Balaruc-le-Vieux y Balaruc-les-Bains son dos pueblos al final de la cercana laguna de Thau.
¿A dónde vamos, Balaruc? Tras comprobar que los remos están intactos, he decidido que mañana navegaré hasta la próxima esclusa, donde esperaré a que se abran las compuertas de mi nuevo destino, el que la vida me tenga reservado.
Me siento como si hubiera derribado, al fin, los muros de mi Bastilla y el canal lo está celebrando, ahora mismo, con un castillo de fuegos artificiales sobre el cielo de Carcassonne, la ciudad de los mil cuentos de hadas. 


Carillon de Castelnaudary - "Marcha turca, Mozart"

El Canal del Midi es un lugar mágico en peligro de muerte. ¡Entra en su web y ayuda a salvarlo!

2 comentarios :

  1. Patricia me ha encantado este "Balaruc", es todo él un texto de prosa poética, dan ganas de perderse entre tus palabras y contemplar el paisaje. ES un renacer a la vida, me encantan dos frases: "he llorado por él, por mí, por los adioses que hay que aprender a decir para comenzar de nuevo" cuanta razón, cuantas veces hay que saber decir adiós para volver a comenzar. Y esta otra "mañana navegaré hasta la próxima esclusa, donde esperaré a que se abran las compuertas de mi nuevo destino, el que la vida me tenga reservado" dices tanto.
    Lo dicho precioso texto Patricia, me ha encantado leerte aquí por la mañana mientras contemplo la lluvia y el frío abraza los cristales.
    Besos con sabor a castañas que con este tiempo apetecen.

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    1. Así es la vida, cerrar etapas para abrir puertas nuevas. El Midi es un lugar maravilloso y mágico que invita a reflexionar bajo sus árboles centenarios. Muchas gracias por tu bonito comentario, Javier.
      Abracicos calurosos, que hace mucho frío. Aquí no nieva... aún.

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