jueves, 9 de febrero de 2017

El fotógrafo minutero

D. Ángel Cordero, fotógrafo minutero de Zaragoza, junto a la Lonja, donde fotograf a centenares de personas de 1925 a 1978.  

Sé que no vas a creerme. Era un caballito de bronce, como los de cartón que usaban los antiguos fotógrafos, y brillaba, majestuoso, a la luz de las farolas. Monté sobre él, sí; sentí un fogonazo en la cara, sí; pero eso no explica que, al volver a casa, después de visitar esa ciudad por primera vez, me esperara en el buzón una foto mía, de niño, a lomos de un caballito, con la leyenda “Recuerdo de Zaragoza”.


Fotografías tomadas del proyecto "Caballito de la Lonja": http://caballitodelalonja.blogspot.com.es/


Bishop Allen - "Click, click, click, click"

3 comentarios :

  1. Pues Patricia voy a empezar mi comentario como tú el relato. sé que no vas a creerme pero yo me hice una fotografía, más de una, sobre ese caballo u otro parecido allí, la lastima es que se ha perdido, entre la vuelta a Valencia y luego al faltar mi madre, sus álbumes de fotos no sé por donde andarán.
    En mi casa era típico que cuando venía a Zaragoza a visitarnos algún familiar de fuera, de por aquí de Valencia sobre todo, llevarlo a ver la ciudad y muchas veces nos hemos hecho fotos allí, sobre todo si venía algún chiquillo. Menudos recuerdos. Fíjate que mis padres, bueno los reyes magos, me trajeron unas navidades un caballo de cartón muy parecido, y no veas lo que he jugado con él, debería tener yo unos 6 o 7 años, ese caballo aun se vino a Valencia y duro mucho tiempo.
    Bueno hoy tu relato me ha traído recuerdo de mi niñez en Zaragoza,recuerdos de hace 50 años, que como siempre digo es una de las épocas más felices de mi vida. Gracias.
    Me parece que mi texto para el "Callejón de las Once Esquinas" va versar sobre esa época, lo voy a intentar.
    Besos con sabor a recuerdos de siempre, de esos que llegan al corazón.

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    1. Me alegro mucho de haber sido la inductora de tu vuelta a la infancia, a ese remanso de felicidad que solemos tener olvidado. Cuando algo nos lo recuerda, se dispara la alegría inocente que tanto nos cuesta encontrar de mayores. Escribe, por favor, Javier, vuelve a ese mundo de misterio y aventura, al de la calle de los chalets que ya no existen, al de la mujer que vivía de asar castañas, al de los rincones oscuros del parque que tanto recorrimos sobre nuestras bicicletas, al del río que se metía bajo tierra bajo el puente de los gitanos... El Callejón tiene una esquina que te espera.

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  2. Le agradecemos sus amables palabras para nuestro querido Caballito de la Lonja. Pronto en caballitolalonja.es

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