jueves, 7 de septiembre de 2017

La voz de la derrota

Alexander Fedosov


Las amapolas murmuran historias: las de los hijos que no volvieron, las de los padres que nos abandonaron. Nosotros también partiremos.
Ya no queda mañana debajo de los sarmientos, sólo un manto de armiño para cubrir los pámpanos calcinados. Hemos prometido que hundiremos las manos en las raíces del olvido, que regaremos el silencio con la tinta de la profecía que no se escribió y que compondremos el nombre de un nuevo héroe. Las calles, mientras, esperan con un manto de pasos perdidos, al acecho de estrofas sin rima, palabras prohibidas y letras que nadie sabe ya pronunciar.
No estábamos preparados para el fracaso y sólo los cuervos nos consuelan al contarnos, a escondidas, la verdad que escapó de nuestros recuerdos. Pero ha llegado el día; me voy con los perdedores, ahora que las hojas comienzan a caer y marcan el camino hacia una tierra sin historia. Me llevo mis lágrimas, un quejido de cierzo y un grano de la arena que tatúa en mi memoria el mapa que me permitirá volver... algún día.
Alejarse no duele tanto como imaginaba. Tal vez caminar sin destino corta las amarras y avienta los puntos suspensivos. El final del verano anima los pasos, como si el canto de los grillos no anunciara que el otoño hundirá nuestras huellas en el barro.
Por el camino recojo los fragmentos de un espejo que no devuelven imágenes sino gritos; tal vez, si los encuentro todos, me dirán quién soy.



Jasmine Thompson & Ed Sheeran - "I see fire"

4 comentarios :

  1. Un texto hermosísimo que, dentro de un cierto espíritu de derrota, rezuma ganas de vivir y de seguir adelante.
    Abrazos grandes, campeona

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    1. Gracias, Ángel. Es el arranque de una historia que tengo en la cabeza y me animas a seguir.
      Besotes.

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  2. Al igual que Angel, pienso en la belleza de este texto tuyo. Es la primera vez que entro en tu blog, querida amiga Patricia de mis cincuenta palabras. Y me sorprendo de este mundo tuyo tan rico y que ofreces generosa a quien lo quiera leer. Nos leemos. Besitos

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    1. ¡Bienvenida, Carmen! Me ha hecho mucha ilusión tu comentario. Aquí tienes tu casa, un poco desordenada y caótica, pero ya me conoces.
      Muchas gracias por tus palabras. Traspasa esta puerta siempre que quieras: para leer, para cantar, para llamarme al orden...
      Un abrazo fuerte.

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