jueves, 12 de abril de 2018

Carta de despedida



¿Te acuerdas de cómo corríamos por el puente? Todas las mañanas, antes de que se apagaran las farolas, volábamos para no perder el autobús. Siempre has sido muy maniático y teníamos que coger precisamente ese, el de las 6’35, para no pillar el atasco de primera hora, decías.
Nos sentábamos en los mismos asientos a la ida y a la vuelta: yo, junto a la ventanilla; tú, mirando al pasillo. Y cómo nos reíamos y qué felices éramos. Yo te reñía si te pillaba sonriendo a la rubia esa que se acomodaba todos los días en los asientos del otro lado y que, no lo niegues, te echaba miraditas.
Ahora, cuando vuelvo a casa, las luces están apagadas y tú contemplas la oscuridad desde la ventana. ¿En qué piensas? Te lo pregunto muchas veces, pero nunca respondes. Tal vez te imaginas corriendo de nuevo por el puente. Como aquella mañana que te volviste loco y, arrastrando la maleta pequeña, cruzaste, tú solo, la avenida, sin mirar más que al autobús que se iba.
No llores, cariño. La rubia creyó que era ella la destinataria de la carta sin nombre que encontraron en tu bolsillo.



Rosana - "Carta urgente"

2 comentarios :

  1. Una historia que comienza como si tal cosa, a partir de la rutina cotidiana, para llegar a una conclusión que rompe esa monotonía.
    Abrazos, escritora.

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    Respuestas
    1. Si te ha sorprendido, ya puedo tirar fuegos artificiales.
      Muchas gracias y abracicos de vuelta, Ángel.

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